La mujer con flujo de sangre

Escrito por el Pastor Gonzalo Sanabria.

Introducción: (mujer enferma con flujo de sangre) Cuando vivimos el fracaso todos experimentamos diversas reacciones: lloro, decepción, tristeza, quizá algunos no quieren volverá empezar, pero otros se esfuerzan y vuelven a intentarlo, y alcanzan grandes victorias y conquistas. 

La Biblia nos enseña que un día Moisés falló y por mucho tiempo se aisló, pero Dios lo llamó y lo uso poderosamente. Dios es todopoderoso y él puede restaurar todas las cosas. Por eso acerquémonos a Su presencia y sigamos su dirección, pues él nos llevará al mejor destino. Es Jesucristo nuestro Señor quien cambia nuestra situación de fracaso en victoria, Dios siempre nos ayuda. Veamos ahora este interesante estudio:

LA MUJER ENFERMA CON FLUJO DE SANGRE

I. ESTA MUJER ENFERMA ENFRENTA UN PROBLEMA QUE NO TIENE SOLUCIÓN NATURAL (Marcos 5:24-26).   
 

«Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor…».

A. Los problemas son diversos, en éste caso era una enfermedad grave y sin cura en esta tierra.

Nota 1: La Escritura nos dice que ésta mujer enferma: “hacía 12 años padecía de flujo de sangre… consultó muchos médicos… había gastado todo lo que tenía y antes le iba peor”. Esta enfermedad era tal vez una “metrorragia crónica”, porque la padecía hacía más de una década y era continua la pérdida de sangre. 
En cuanto al estado de salud de su cuerpo, una continua hemorragia sin duda le llevaría a gran debilidad y seguramente a una anemia aguda, veríamos su rostro pálido y con un estado de ánimo decaído frente a un gran problema sin solución.

Nota 2: Ella probablemente vivía una angustia en silencio ante el peso de la ley a cuestas sobre su espalda, pues la ley la hacía impura y por tanto quedaba excluida de la mayor parte de las relaciones entre la sociedad Judía (puedes leer sobre esto aquí en Levítico 15:25-27). 

Lo más seguro es que ella una una mujer rechazada, y señalada pues su condición hacía pensar a muchos que estaba bajo el juicio de Dios por su pecado. Seguramente era divorciada, pues la ley le permitía a su marido dejarla.

B. El corazón de esta mujer enferma estaba seguramente bajo un altísimo nivel de estrés y de dolor.

Nota 1: El pasaje bíblico nos dice que “había sufrido mucho… de muchos médicos” durante doce años. Hay situaciones críticas que son breves, otras no son tan difíciles, en otros momentos tenemos personas que nos ayudan a superarlas, pero hay algunas dificultades que son extremadamente dolorosas, extensas y debemos superarlas a solas físicamente hablando, pues sabemos que Dios siempre está con nosotros.

Nota 2: Y entonces nos podemos preguntar ¿Por qué pasa esto? Más bien debemos decir ¿Para qué? Dios nos enseña en estos tiempos algunas cosas como: confiar más en él, madurar, humildad de corazón, fortalecer nuestro débil carácter, ejercitarnos en la obediencia, entre otras cosas. 

Por eso debemos tener presente que de toda crisis, prueba o dificultad, de la mano de Dios salimos fortalecidos, más maduros en Cristo, y con una fe que nos anima a seguir y amara a Dios en todo tiempo, pues a quién más iremos si solo en él tenemos palabras de vida eterna, sólo él es nuestra salvación. 

II. A VECES SE AGOTAN LOS RECURSOS Y APARECE LA IMPOTENCIA. 

Nota: Sin duda alguna, cuando éstas cosas pasan debemos reflexionar profundamente, pues hay grandes y profundas enseñanzas en medio de todo estas situaciones. En el caso de ésta mujer vemos que ni la ciencia del momento ni todo el dinero habían servido para algo. 

Podemos ver entonces que no había una solución en la tierra para este problema. Y esto sigue ocurriendo muchas veces hoy ¿Qué debemos hacer? Lo que ella hizo, es decir acudir al Señor Jesucristo. 

III. TEN PRESENTE: TODO ES POSIBLE PARA DIOS.    

A. La fe de ésta mujer se activó cuando escuchó hablar de Jesús, Marcos 5:27.

«Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto».

Nota: Esta mujer enferma hasta aquel momento, escuchó seguramente los testimonios de los milagros del Maestro sanando a las multitudes. La fe en esa palabra que escuchaba la llevó a avanzar hacia el Señor Jesús a pesar de los limitantes, los obstáculos y las berreras del camino: 

1) Era una mujer impura para los judíos,
2) No tenía ni un poco de dinero,
3) Estaba fatigada y débil por su anemia,
4) Había una gran multitud que superar para llegar a Jesús, por eso los discípulos le dijeron a Jesús:
«Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?». Marcos 5:31.

A pesar de todo estos obstáculos ésta mujer enferma de flujo de sangre creía que el Señor Jesús tenía el poder para sanarla y decidió ir en busca de él. Se llenó de fe y esperanza, y por eso avanzó con las fuerzas que le quedaban, sin importar lo que los religiosos y escrupulosos del momento pudieran decir.

B. El manto que el Señor Jesús llevaba nos señala su autoridad y poder para sanar y liberar (Marcos 5:28). 
«Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva».

Nota 1: Podemos recordar aquí por ejemplo el manto del profeta Elías con el que cubrió a Eliseo cuando lo llamó a ser su reemplazo. Eliseo reconoció que Elías era el enviado del Señor, reconoció su oficio como profeta de Dios, reconoció la autoridad delegada en Elías, con éste manto Elías y luego Eliseo abrieron el río Jordán. El manto en los profetas era señal de su oficio.

Nota 2: Aquí podemos recordar también a David y al rey Saúl en la cueva, la Biblia nos dice: “y se turbó David por haberle cortado el borde del manto al rey Saúl…”, el manto pues nos habla de poder y autoridad.

El pueblo judío por instrucción del Señor llevaba en el borde de sus mantos unos flecos que representaban la Palabra de Dios. Esto nos recuerda que cuando tú alcanzas la presencia de Dios, poder sale de él y muchas cosas grandes y poderosas suceden. El Señor Jesús manifestó su inmenso poder y ésta mujer que había padecido el flujo de sangre por doce años fue sanada al instante. 

Nota 3: Jesús sanó a esta mujer enferma de flujo de sangre y las características de su enfermedad quedan expuestas claramente en éste pasaje. Pero hay además otras cosas que debemos ver y destacar, como por ejemplo su perseverancia y esfuerzo a pesar de todos los obstáculos y de los fracasos vividos. 

La determinación de esta mujer enferma que Jesús sanó, es admirable, pues debió superar varias barreras para llegar al Maestro, hablamos de cosas como:

1) Su debilidad física por la pérdida continúa de sangre.
2) La multitud que rodeaba y apretaba al Señor Jesús.
3) Su condición de salud la hacía impura para acercarse al Maestro (según la tradición judía).   
4) Sus propios miedos, complejos, y fracasos anteriores.

A pesar de todas estas cosas esta mujer decidió luchar y perseverar hasta llegar y tocar el manto del Señor Jesús; su fe en el poder de Cristo la hizo perseverar hasta alcanzar su milagro.

Isaías 53:5 “Más él herido fue por nuestra rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Las palabras del Señor: “Tu fe te ha sanado”. Destacan cuán importante es la fe para alcanzar la obra sobrenatural y poderosa de Dios a nuestro favor.

Notemos que la fe de esta mujer enferma no nació de su condición, pues estaba mal, ella creyó que Dios podía transformar su condición.

El poder del Espíritu Santo reposaba plenamente sobre la vida del señor Jesús quien después de esto se dirigió a la casa del principal de la sinagoga y allí resucitó a su hija que había muerto. Podemos creer plenamente en Jesucristo, no hay nada difícil para él. 

Reflexión final: Nuestro Dios es todopoderoso, no ha cambiado él sigue haciendo milagros. Sólo requiere que nos acerquemos a él, esta búsqueda seguramente tendrá obstáculos que superar, pero Jesús ha prometido estar con nosotros todos los días y en su palabra podemos confiar y vencer. Así como nuestro Señor Jesucristo sanó a la mujer enferma, él sigue sanando y liberando hoy.

Fuente: mensajesysermonesparapredicar.blogspot.com

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