Ministerio de Niños

La misión del ministerio de Escuela Dominical es sembrar la semilla de la palabra de Dios en los corazones de los niños para que con ayuda de los padres poder regarla y que crezcan con espíritu obediente y lleno de amor hacia el Señor.

Basados en la Biblia y en libros cristianos educativos, en el Ministerio de niños les enseñamos de una manera sencilla, dinámica y divertida, las doctrinas fundamentales cristianas para construir una relación con Jesucristo y aplicarlos a sus vidas cotidianas.

El propósito del ministerio es que los alumnos descubran como poder actuar como Cristo y que este estilo de pensamiento les de las herramientas suficientes para que puedan tomar siempre las mejores decisiones para sus propias vidas.

Cada clase es elaborada de manera flexible para que todos participen, capturando su atención con actividades e historias enfocadas desde el punto de vista de los niños, para que las disfruten y puedan aplicarlas a sus vidas y entornos. Porque no todos los niños son iguales ni aprenden a la misma velocidad, nuestro material didáctico cubre diversos estilos de aprendizaje para que puedan ver, oír, tocar y experimentar el mundo que los rodea según la perspectiva cristiana.

Las clases dominicales se dan en grupos dependiendo de la edad de los niños presentes en la iglesia. Actualmente contamos con las siguientes:

Niños de 3 a 4 años:

Los niños en edad preescolar aprenden en sus primeros pasos acerca de Jesús con juegos, canciones y meriendas; no es obligado que ellos repitan de memoria el versículo que se les enseña, pero les estamos sembrando una semilla, porque Dios promete que su palabra no volverá vacía.

Niños de 5 a 6 años:

Desde esta temprana edad ya se les enseña a crear una relación con Cristo, entendiendo y memorizando versículos claves de la Biblia y encontrando una mayor participación en las historias bíblicas. Esta clase invita a los niños a poner en practica las enseñanzas aprendidas.

Niños de 10 a 12 años:

Nosotros guiamos a los niños con discusiones acerca de un pasaje bíblico, juegos y dramas para ofrecerles herramientas para fortificar una vida cristiana, pero solo por medio de Dios es que tendrán sabiduría. Ya no basta con memorizar versículos, sino que ellos reflexionen y aprecien un tema bíblico para que luego lo puedan transferir a temas del día a día.

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